martes, 17 de septiembre de 2013

PRIMUM NON NOCERE Unas palabritas de médico a médico




¡Nos graduamos! Terminamos la carrera! 
Es la expresión típica de todo universitario pero, en el caso de los médicos, además nos permite sentir por primera vez que ahora sí merecemos llamarnos “Doctor” con todas las de la ley. ¡Ahora sí! con el alborozo y el temor de quien tiene entre sus manos la vida de un semejante. Allí comienzan las hazañas por encontrar un lugar apropiado para cumplir con otro requisito…¿Rural o Rotatorio? Sopesamos las ventajas y desventajas de uno y otro, preguntamos a nuestros recién estrenados y también estresados colegas: ¿metiste los papeles allá o acullá? A veces para darnos cuenta de que allí comenzaba también la competencia por la información, el promedio, el baremo y los contactos que cada uno poseía como tesorito bien guardado.
En fin, cada uno busca su camino y, de tanto en tanto, la vida, las experiencias, el universo, Dios o como quiera pensar cada quien, nos va llevando y corrigiendo (si dejamos que nos corrija, por supuesto), hasta encontrar lo que creemos que será nuestro modus vivendi final, sólo para darnos cuenta al poco tiempo de que siempre hay algo más…¿Qué pasaría si yo…? ¿Qué tal si hago…? Siempre pensando, siempre haciendo, siempre estudiando, siempre buscando. Lo cierto es, estimados colegas y amigos, que la “carrera de medicina” es realmente una carrera en el sentido estricto de la palabra, es una carrera contra el tiempo: estudiar, clases, guardias, cursos, congresos y un largo etcétera, además de tratar de tener una vida social y familiar más o menos aceptable.

Y uno cree que al graduarse la cosa se relaja y va a tener más tiempo…pues nos equivocamos profundamente, porque es ahí donde empieza la “carrera” bajo nuestra entera responsabilidad y criterio. Nos la ponen difícil, como subiendo por una escalera mecánica que va en bajada. Nos convertimos también en paños de lágrimas, confesores, profesores, consejeros…en todo lo imaginable; muchas veces luchando para poner límites entre nuestra vida privada y el ejercicio profesional. ¡Qué difícil es separar los dilemas ajenos de los propios! Finalmente, aprendemos a respetar el libre albedrío de nuestros pacientes, pero siempre insistiendo en que hagan lo que consideramos mejor para su salud, según nuestra experiencia y conocimientos científicos, los cuales nos procuramos con esfuerzos y dedicación para “estar al día”. 


Pero realmente, para cultivar la sabiduría médica, el “ojo clínico” y ser el excelente profesional de la salud que queremos llegar a ser, no sólo es muy importante la actualización científica continua, sino también cultural y humanística, pues como bien dijo José de Letamendi, (1828-1897), célebre médico español, "Quien sólo sabe de medicina, ni de medicina sabe". Cultivar la mente y el espíritu, no sólo para nuestro beneficio sino para el de nuestros pacientes, es una materia que jamás dejaremos de cursar, porque siempre habrá algo más que aprender y algo más que mejorar. Al decir: ¡Nos graduamos!, sólo lo estamos haciendo de la academia formal y obligatoria, pues luego de ello, hay otra poderosa razón que nos empuja a mejorar nuestro saber, ser y hacer: porque decidimos seguir el principio fundamental del ejercicio médico: Primum non nocere: Ante todo, no hacer daño.


Primum non nocere es una máxima del ejercicio médico que, aún cuando se ha considerado parte del juramento hipocrático, no es así. Aparentemente fue utilizada por primera vez por Thomas Sydenham (1624-1689)(1,2). De acuerdo a los historiadores, Hipócrates menciona en su libro Epidemias (Libro I, Capítulo XI): “Ante la enfermedad, haga hábito de dos cosas, ayudar o al menos no dañar” (2). A final de cuentas, el objetivo de cualquiera de las dos menciones es el mismo…no dañar.
(1)    Smith M.D.,Cedric M. Origin and uses of primum non nocere-above all, do not harm! Journal of Clinical Pharmacology 2005; 45(4):371+.
(2)    Web. https://www.jiscmail.ac.uk/cgi-bin/webadmin?A2=evidence-based-health;c3a03880.0606
(3)    Web http://www.novusrx.com/About/primum/



miércoles, 14 de agosto de 2013

El misterio de los Precios Mutantes

El Misterio de los precios mutantes



Siempre dije que escribiría, lo que sea...así sean chorradas, como dicen los españoles. Lo cierto es que por tantas cosas, he dejado un poco solito el Blog. Vamos a seguirlo! No voy a prometer que todos los días, pero hay que tener constancia en todas las cosas que hacemos, cierto?

Bueno, hoy escribo sobre algo que está pasando muy frecuentemente y que nos molesta...no, así no,  NOS MOLESTA!!!!!! Como se dice gritado por aquí. ¿Que qué és? Pues les cuento: reeeeesulta, que estaba en una de las cadenas de farmacia muy famosas de aquí (Venezuela) y estaba comprando unos sencillos protectores diarios (de esos que usamos las mujeres cuando queremos estar "fresquitas" como en la publicidad)...Lo cierto es que encuentro uno, bueníiiiiisimo, a un precio fa bu lo so, tan fabuloso que otra señora fue a la caja a preguntar si de verdad ese era el precio. ¿Saben qué pasó? Ah! pues sorpresa! ESE que aparecía con el CÓDIGO DEL PRODUCTO EN LA ESTANTERÍA...no era el precio! Que cosas!
Pero nosotras, firmes cual "soldadAs" de ésta tierra de peleoneros y luchadores, dijimos: - pues nos van a cobrar lo que dice en el estante...y así fue. El otro precio era 45% mayor que el que marcaba. Y uno se pregunta: ¿qué misterio tan grande rodea a los precios de los productos? ¿Será que acaso son ABDUCIDOS por unos extraterrestres que les suben los precios, los ponen hinchadotes, para que nos volvamos cada vez más estresados y, cual ratas de laboratorio, nos matemos unos a otros y unas a otras, para que puedan conquistar nuestro mundo? Aunque también puede ser unos a otras y otras a unos, aquí hay gente pa´ tó!
Nooooo, eso no es! resulta que los dueños de los comercios tienen unos programas y programos fabulosas y fabulosos, con todos los precios allí ordenaditos, unos al lado de otros y otras, esperándo la órden para el engorde súbito...y así, en un solo clic, le suben el 10, 20, 30 40 o 50% a todos los productos de mayor demanda. El problema es que, a veces, se despistan o no les da tiempo, de cambiar los cartelitos en las estanterías. Allí, queridos todos, es donde nosotros, los consumidores inevitables, tenemos que estar pendientes y FIJARNOS MUY BIEN en los códigos y si por mala suerte (para ellos) se olvidaron un precio "viejo", o sea, de hace 2-3 horas...ustedes van con su papelito y les tienen que cobrar lo que dice el exterior.

Vayan probando y tengan paciencia, porque se hacen los lentos para que uno se desespere y se vaya.

Un abrazo y recuerden la moraleja de hoy: Al despistado siempre le sale todo más caro!




jueves, 23 de mayo de 2013

Hola a todos, hoy comienzo éste blog como un medio de expresión sencillo pero contundente de cualquier cosa que no me quiero callar. Los invito a leerlo y compartir con ustedes las reflexiones o pensamientos que muchos tenemos pero que nos callamos...





Tú me asaltas...¡Yo me sobresalto!

Hoy "casi" fui asaltada...casi. Gracias a D.os no fue así...les cuento como pasó:

Estaba sentada arreglando algo en mi cartera antes de bajarme del auto en un lugar de Terrazas de Club Hípico (una urbanización normalita de la ciudad de Caracas) y tenía la puerta abierta. Me despisté y de pronto un motorizado se paró delante de mi. Yo pensé por un segundo que era un mensajero o alguna persona que venía al mismo sitio que yo, pero, mientras rodeaba el auto y se acercaba a la puerta, me preguntó si yo sabía como se llamada esa calle, a lo que respondí con toda mi cara de inocencia que no sabía...y en realidad era así. En eso, esa persona grandota de tez morena y fiera se inclina sobre mí y, haciendo ademán de sacar algo de un bolsito que tenía al frente, me dice muy bajito: - ¡Dame el celular o te pego un tiro!
Yo le respondí con voz de resignación y tristeza: - ¡Pégamelo pues!  Creo que eso lo desconcertó y lo descompuso realmente.
Y agregué con tristeza: - ¿Por qué me haces ésto, pana? Yo vengo de trabajar, yo trabajo en Las Minas (una barriada popular cercana) y me puse a hablar con él y se alejó de la puerta. No me pidió más nada. Me dijo que yo lo había bloqueado en no sé que calle, cuando pasé un reductor de velocidad (aquí le decimos policía acostado), y que por eso me siguió. Le ofrecí mis disculpas más sinceras, siempre sentada dentro del auto, mientras él se dirigía a su moto...hasta un beso volado le lancé...finalmente se fue y me quedé sentada unos minutos sin poder moverme, reflexionando sobre lo que había sucedido.

Está claro que estuve protegida y los ángeles le hablaron al oído al sujeto en cuestión...espero que ayuden igualmente a todos los habitantes de ésta ciudad.

Mi reflexión: salgan rápido del auto y vigilen siempre si hay personas alrededor o motos cerca antes de bajarse. Yo me jactaba de hacerlo siempre y hoy me despisté...Cuídense mucho!