sábado, 10 de mayo de 2014

A la manera de Gandhi

A la manera de Mahatma Gandhi

Lo mejor que podemos hacer en toda nuestra trayectoria de vida es DECIR LA VERDAD. Son muchas las menciones que se hace al respecto en la historia de la humanidad, como por ejemplo: "...Y la verdad te hará libre" o  "La verdad, por muy dolorosa que sea, siempre es el camino adecuado". Ésta última es particularmente difícil de aplicar, precisamente por la incomodidad o dolor que causa en quien la dice, quien la escucha o ambos. Para colmo, esa VERDAD, se refiere a lo que cada uno considera SU VERDAD, complicándolo todo mucho mas aún cuando se trata de algo subjetivo, porque es muy fácil decir es azul o amarillo, pero no si es bonito o feo, porque cada uno posee su opinión particular, su VERDAD, aunque lo que realmente importa es mantenernos fieles a nuestras verdades y ponernos de acuerdo con aquellos que tienen una verdad diferente a la nuestra.

A veces todo depende de la perspectiva copia

Diariamente nos enfrentamos a situaciones que nos tientan a decir "mentiritas blancas", en vez de callar, sonreír o cambiar el tema si no podemos realmente decir la verdad, lo cual es preferible a que uno se acostumbre y esas mentiritas suban de color rápidamente, hasta llegar incluso a ser las mentiras más negras, horribles e impensables, tal como hemos visto hacer a los grandes mitómanos (personas que sufren de un trastorno psicológico que consiste en mentir de forma patológica). Todos conocemos a alguien así, que miente por diversas razones: costumbre, comodidad, temor a confrontar o a las represalias, por estar bien con todos y tantas otras.

Ahora bien, ¿habrá razones para decir la verdad? ¡Por supuesto! Una razón importante es no mentir para mantenernos saludables, aunque parezca increíble, porque evitamos los problemas psicoemocionales que causan las mentiras y sus consecuencias. Otra es porque así nuestras relaciones con los demás son más claras y sencillas, nos van conociendo y aceptando, siempre que lo que expresamos no hiera ni ofenda. Las relaciones personales son complicadas y si las mantenemos basadas en mentiritas, es como hacer una casa de cartas...¡en algún momento se caerá! Hay que decir lo que nos gusta y lo que no, lo que sentimos y lo que no, pero hay maneras de hacerlo. Es  un arte difícil de dominar. Procuremos no herir los sentimientos de otros y si no tenemos nada bueno que decir, pues ¡mejor no digamos nada!



Ser "pacifistas" no significa "estar inmóviles".  Hay una gran diferencia,
al igual que la hay entre "estar en calma" y "no hacer nada".
"Se puede engañar a unos pocos por mucho tiempo,
a muchos por poco tiempo, pero no a todos todo el tiempo"

viernes, 31 de enero de 2014



El Centavito Valiente





       Estaba solo, viejo y sucio, acurrucado en una esquina de la acera. La cara casi desdibujada y el sello, que habían visto mejores tiempos, estaban llenos de los restos de cualquier cosa rastrera. Se sentía impotente y vencido. Cayó...y nadie se dignaría recogerlo.

-¿Qué puedo hacer para cambiar mi destino? ¡Sólo soy un centavo! No valgo nada, nadie me miraría siquiera. ¡Que tiempos los de antes! Cuando era útil e importante- decía con tristeza mientras se hundía más y más en la suciedad.

Y así pasaba el tiempo entre quejas y añoranzas hasta que, en una noche de suspiros y recuerdos, sintió que no estaba solo. Un centavito, jóven y reluciente, cayó cerca de su esquina. Temeroso de sus críticas, el centavo se escondía para no ser visto y miraba con recelo y envidia al reluciente centavito. Tan jóven, brillante y ¡nuevecito! Cada día observaba como el centavito se limpiaba, esperando ser visto y valorado.

- Cuando me recojan, me reuniré con muchos centavitos más y lograremos grandes cosas- Decía alegremente, mientras se pulía, reluciendo al sol y a las luces de la noche. 

Tanto molestaba al centavo el optimismo de su "compañero de desgracia", que salió de su escondite diciéndole:

 - ¡Ya basta! ¿Por qué te limpias y te arreglas tanto? ¿Es que no ves que nadie te va a recoger?- le gritó.

El centavito se asustó tanto y no entendía lo que pasaba. Mientras pensaba qué contestarle al enfurecido centavo, que le gritaba cosas horribles sobre su destino, lo miró fijamente, como queriendo entrar a su alma para descubrir dónde se alojaba tanta amargura y sacarla de allí. Ya más tranquilo, le dijo con firmeza:

- ¡No te atrevas a decirme nunca más que nadie me recogerá o que no haré algo importante! No puedo rendirme sólo porque otros lo hayan hecho. No hablo de falsa esperanza, sino de estar preparados...mira...- dijo con mucha suavidad, como para hacerle entender algo muy, pero muy difícil de explicar- Caímos, es cierto, pero ¿quién dice que no nos podemos levantar? ¿Ah? ¿Dónde está escrito que debemos abandonarnos en ésta esquina, envueltos en suciedad y oscuridad?

El centavo lo miraba, callaba y se quedó pensativo un buen rato. Trataba de encontrar las palabras que le dieran la razón y así atacar de nuevo a aquel centavito impertinente y pretencioso, que tan valiente y brillante reflejaba toda la luz, iluminando aquella sombría esquina, iluminándolo a él; para darse cuenta de que podía decidir cambiar la vida que llevaba, oculta y llena de sucio, o ser un reluciente centavo listo para hacer grandes cosas.


_ . _ . _ . _ . _ . _ . _


Y así como el centavo, hay tantos que se quejan de su destino, pero que, simplemente, no hacen nada por cambiarlo, hasta que llega un centavito que hace temblar su cómoda desgracia y les muestra lo que pueden ser capaces de hacer...sólo, si tienen ojos para verlo.

sábado, 25 de enero de 2014

Hágase la Paz

Hágase la PAZ 

cada día...

¡Y la paz se hizo!



     ¡Podemos frenar la generación de violencia en el mundo! Cuando vemos a nuestro alrededor las mínimas manifestaciones de agresividad...en una cola, al hacer las compras, en el trabajo o donde sea, pongamos la magia de una palabra amable o una sonrisa o lo que mejor sepamos hacer, en medio de esa situación.


"Tratemos de buscar la simpatía y el amor en esa persona o personas y ponernos en sus zapatos sin juzgarlas"


Esa es la fórmula para CORTAR la rueda de la violencia, ya que de otro modo es igual a una bolita de nieve bajando por la montaña...hasta convertirse en una avalancha indomable.


Premio Nobel de la Paz 1979

miércoles, 22 de enero de 2014

Buscando...cazando...

La historia de un ama de "caza"

"Y así paso los días...con mi arco y flechas preparadas para cazar cuando tenga oportunidad..."  Ama de "caza" Venezolana


No es fácil imaginar la vida cotidiana de los venezolanos, atribulados por la incertidumbre y la pérdida de tiempo, paciencia y dinero al momento de comprar (o mejor dicho "cazar") los productos de uso diario.

Alguien criticaba, incluso me sumé a dicha crítica, a las personas que compran una caja completa de cualquier producto, ya que estaban dejando a otros sin la posibilidad de acceder a dichos productos...una paca de papel de baño, una caja de leche de larga duración o margarina o harina pan. Pero luego me puse a reflexionar...si yo tuviera el chance de conseguir los productos así...¿Qué haría? ¡Tal vez los compraría! por aquello de que "no sabemos cuando los vamos a conseguir otra vez", ¡de veras que sí! Y ahí se cayó toda mi crítica y sucumbí al terror de pensar que, hasta que no haya suficiente y continua oferta para calmar la incertidumbre de "no sabemos cuando los vamos a conseguir otra vez", no vamos a salir de ésta lucha diaria.


La Cacería implacable

El ama de caZa se prepara, junto a otros familiares, para realizar el recorrido de rigor por los diferentes mercados (cercanos o no) donde regularmente suele conseguir los tan preciados productos: económicos pero escasos. Llevan bolsas o carritos de compra para cargar el resultado de su cacería, porque muchas veces no hay en el mercado y las personas se ven obligadas a recurrir a las cajas o bolsas vacías que una vez estaban preñadas de los mismos productos objeto del deseo de muchos.


La cacería es mejor en manada porque así se puede salir al paso a la dichosa preguntita (que sustituye a la mejor libreta de racionamiento del mundo, porque no gasta papel ni trámites administrativos)...¿Cuántos por persona? Lo tenemos interiorizado y aprendido, ya nos acostumbramos a las colas y nos metemos en cualquiera que nos asegure conseguir alguno de los productos que desaparecen en un dos por tres. Así pues, la abuelita, el sobrino, la mamá y dos tíos se pueden llevar 1 paquete de leche en polvo cada uno, lo que representa una provisión suficiente para la familia por un corto tiempo, en especial si hay pequeñines en casa. Van cazando cosas necesarias o por necesitar en poco tiempo..."no podemos dejar de comprar porque no sabemos cuando los vamos a conseguir otra vez".

Así transcurren la mayoría de los días, esperando llamadas de amigos o conocidos que nos avisan si llega algún producto interesante a los diferentes mercados...incluso hay quien "agradece" por la información a cajeras o empleados del mercado. El resto del tiempo, estamos alertas y nos hemos acostumbrado a mirar de reojo las bolsas de otras personas..."a ver que llevan" y algunos se atreven a preguntar "¿Y dónde consiguió tal o cual cosa?" para salir raudos a ver si llegamos al reparto...lo necesitemos o no. 

¡Que tristeza me da ver a mi país saqueado desde sus entrañas!  El canibalismo justificado porque "no sabemos cuando los vamos a conseguir otra vez". ¡Que barbaridad como "la gente" se la pasa comprando y todos los días parecen quincena! ¡Pobres tarjetas de crédito!

Y ahora los dejo...voy a buscar mi arco y mis flechas...tengo que seguir cazando...

martes, 17 de septiembre de 2013

PRIMUM NON NOCERE Unas palabritas de médico a médico




¡Nos graduamos! Terminamos la carrera! 
Es la expresión típica de todo universitario pero, en el caso de los médicos, además nos permite sentir por primera vez que ahora sí merecemos llamarnos “Doctor” con todas las de la ley. ¡Ahora sí! con el alborozo y el temor de quien tiene entre sus manos la vida de un semejante. Allí comienzan las hazañas por encontrar un lugar apropiado para cumplir con otro requisito…¿Rural o Rotatorio? Sopesamos las ventajas y desventajas de uno y otro, preguntamos a nuestros recién estrenados y también estresados colegas: ¿metiste los papeles allá o acullá? A veces para darnos cuenta de que allí comenzaba también la competencia por la información, el promedio, el baremo y los contactos que cada uno poseía como tesorito bien guardado.
En fin, cada uno busca su camino y, de tanto en tanto, la vida, las experiencias, el universo, Dios o como quiera pensar cada quien, nos va llevando y corrigiendo (si dejamos que nos corrija, por supuesto), hasta encontrar lo que creemos que será nuestro modus vivendi final, sólo para darnos cuenta al poco tiempo de que siempre hay algo más…¿Qué pasaría si yo…? ¿Qué tal si hago…? Siempre pensando, siempre haciendo, siempre estudiando, siempre buscando. Lo cierto es, estimados colegas y amigos, que la “carrera de medicina” es realmente una carrera en el sentido estricto de la palabra, es una carrera contra el tiempo: estudiar, clases, guardias, cursos, congresos y un largo etcétera, además de tratar de tener una vida social y familiar más o menos aceptable.

Y uno cree que al graduarse la cosa se relaja y va a tener más tiempo…pues nos equivocamos profundamente, porque es ahí donde empieza la “carrera” bajo nuestra entera responsabilidad y criterio. Nos la ponen difícil, como subiendo por una escalera mecánica que va en bajada. Nos convertimos también en paños de lágrimas, confesores, profesores, consejeros…en todo lo imaginable; muchas veces luchando para poner límites entre nuestra vida privada y el ejercicio profesional. ¡Qué difícil es separar los dilemas ajenos de los propios! Finalmente, aprendemos a respetar el libre albedrío de nuestros pacientes, pero siempre insistiendo en que hagan lo que consideramos mejor para su salud, según nuestra experiencia y conocimientos científicos, los cuales nos procuramos con esfuerzos y dedicación para “estar al día”. 


Pero realmente, para cultivar la sabiduría médica, el “ojo clínico” y ser el excelente profesional de la salud que queremos llegar a ser, no sólo es muy importante la actualización científica continua, sino también cultural y humanística, pues como bien dijo José de Letamendi, (1828-1897), célebre médico español, "Quien sólo sabe de medicina, ni de medicina sabe". Cultivar la mente y el espíritu, no sólo para nuestro beneficio sino para el de nuestros pacientes, es una materia que jamás dejaremos de cursar, porque siempre habrá algo más que aprender y algo más que mejorar. Al decir: ¡Nos graduamos!, sólo lo estamos haciendo de la academia formal y obligatoria, pues luego de ello, hay otra poderosa razón que nos empuja a mejorar nuestro saber, ser y hacer: porque decidimos seguir el principio fundamental del ejercicio médico: Primum non nocere: Ante todo, no hacer daño.


Primum non nocere es una máxima del ejercicio médico que, aún cuando se ha considerado parte del juramento hipocrático, no es así. Aparentemente fue utilizada por primera vez por Thomas Sydenham (1624-1689)(1,2). De acuerdo a los historiadores, Hipócrates menciona en su libro Epidemias (Libro I, Capítulo XI): “Ante la enfermedad, haga hábito de dos cosas, ayudar o al menos no dañar” (2). A final de cuentas, el objetivo de cualquiera de las dos menciones es el mismo…no dañar.
(1)    Smith M.D.,Cedric M. Origin and uses of primum non nocere-above all, do not harm! Journal of Clinical Pharmacology 2005; 45(4):371+.
(2)    Web. https://www.jiscmail.ac.uk/cgi-bin/webadmin?A2=evidence-based-health;c3a03880.0606
(3)    Web http://www.novusrx.com/About/primum/



miércoles, 14 de agosto de 2013

El misterio de los Precios Mutantes

El Misterio de los precios mutantes



Siempre dije que escribiría, lo que sea...así sean chorradas, como dicen los españoles. Lo cierto es que por tantas cosas, he dejado un poco solito el Blog. Vamos a seguirlo! No voy a prometer que todos los días, pero hay que tener constancia en todas las cosas que hacemos, cierto?

Bueno, hoy escribo sobre algo que está pasando muy frecuentemente y que nos molesta...no, así no,  NOS MOLESTA!!!!!! Como se dice gritado por aquí. ¿Que qué és? Pues les cuento: reeeeesulta, que estaba en una de las cadenas de farmacia muy famosas de aquí (Venezuela) y estaba comprando unos sencillos protectores diarios (de esos que usamos las mujeres cuando queremos estar "fresquitas" como en la publicidad)...Lo cierto es que encuentro uno, bueníiiiiisimo, a un precio fa bu lo so, tan fabuloso que otra señora fue a la caja a preguntar si de verdad ese era el precio. ¿Saben qué pasó? Ah! pues sorpresa! ESE que aparecía con el CÓDIGO DEL PRODUCTO EN LA ESTANTERÍA...no era el precio! Que cosas!
Pero nosotras, firmes cual "soldadAs" de ésta tierra de peleoneros y luchadores, dijimos: - pues nos van a cobrar lo que dice en el estante...y así fue. El otro precio era 45% mayor que el que marcaba. Y uno se pregunta: ¿qué misterio tan grande rodea a los precios de los productos? ¿Será que acaso son ABDUCIDOS por unos extraterrestres que les suben los precios, los ponen hinchadotes, para que nos volvamos cada vez más estresados y, cual ratas de laboratorio, nos matemos unos a otros y unas a otras, para que puedan conquistar nuestro mundo? Aunque también puede ser unos a otras y otras a unos, aquí hay gente pa´ tó!
Nooooo, eso no es! resulta que los dueños de los comercios tienen unos programas y programos fabulosas y fabulosos, con todos los precios allí ordenaditos, unos al lado de otros y otras, esperándo la órden para el engorde súbito...y así, en un solo clic, le suben el 10, 20, 30 40 o 50% a todos los productos de mayor demanda. El problema es que, a veces, se despistan o no les da tiempo, de cambiar los cartelitos en las estanterías. Allí, queridos todos, es donde nosotros, los consumidores inevitables, tenemos que estar pendientes y FIJARNOS MUY BIEN en los códigos y si por mala suerte (para ellos) se olvidaron un precio "viejo", o sea, de hace 2-3 horas...ustedes van con su papelito y les tienen que cobrar lo que dice el exterior.

Vayan probando y tengan paciencia, porque se hacen los lentos para que uno se desespere y se vaya.

Un abrazo y recuerden la moraleja de hoy: Al despistado siempre le sale todo más caro!




jueves, 23 de mayo de 2013

Hola a todos, hoy comienzo éste blog como un medio de expresión sencillo pero contundente de cualquier cosa que no me quiero callar. Los invito a leerlo y compartir con ustedes las reflexiones o pensamientos que muchos tenemos pero que nos callamos...





Tú me asaltas...¡Yo me sobresalto!

Hoy "casi" fui asaltada...casi. Gracias a D.os no fue así...les cuento como pasó:

Estaba sentada arreglando algo en mi cartera antes de bajarme del auto en un lugar de Terrazas de Club Hípico (una urbanización normalita de la ciudad de Caracas) y tenía la puerta abierta. Me despisté y de pronto un motorizado se paró delante de mi. Yo pensé por un segundo que era un mensajero o alguna persona que venía al mismo sitio que yo, pero, mientras rodeaba el auto y se acercaba a la puerta, me preguntó si yo sabía como se llamada esa calle, a lo que respondí con toda mi cara de inocencia que no sabía...y en realidad era así. En eso, esa persona grandota de tez morena y fiera se inclina sobre mí y, haciendo ademán de sacar algo de un bolsito que tenía al frente, me dice muy bajito: - ¡Dame el celular o te pego un tiro!
Yo le respondí con voz de resignación y tristeza: - ¡Pégamelo pues!  Creo que eso lo desconcertó y lo descompuso realmente.
Y agregué con tristeza: - ¿Por qué me haces ésto, pana? Yo vengo de trabajar, yo trabajo en Las Minas (una barriada popular cercana) y me puse a hablar con él y se alejó de la puerta. No me pidió más nada. Me dijo que yo lo había bloqueado en no sé que calle, cuando pasé un reductor de velocidad (aquí le decimos policía acostado), y que por eso me siguió. Le ofrecí mis disculpas más sinceras, siempre sentada dentro del auto, mientras él se dirigía a su moto...hasta un beso volado le lancé...finalmente se fue y me quedé sentada unos minutos sin poder moverme, reflexionando sobre lo que había sucedido.

Está claro que estuve protegida y los ángeles le hablaron al oído al sujeto en cuestión...espero que ayuden igualmente a todos los habitantes de ésta ciudad.

Mi reflexión: salgan rápido del auto y vigilen siempre si hay personas alrededor o motos cerca antes de bajarse. Yo me jactaba de hacerlo siempre y hoy me despisté...Cuídense mucho!